31/07/2011

 

Hoy os dejamos una tristísima noticia. En el día de hoy, domingo 31 de Julio, Ada despertó muy, muy malita. Llevaba unos 7 meses en una casa de acogida, ya que en el albergue no se encontraba muy bien. Se le había operado de una serie de tumores en las mamas y, además, tenía muchos problemas en la cadera.

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La mañana del domingo intentó levantarse, pero arrastraba medio cuerpo; poco después era incapaz de moverse. Como vimos que estaba tan desganada, estuvimos toda la tarde con ella: la peinamos, le dimos mimos, le dimos mucha agua y comida y tratamos de evitar que se moviera y se hiciera daño. Finalmente, a las 7 de la tarde decidimos llamar de urgencia al veterinario, ya que vimos que la situación no mejoraba.

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En menos de una hora el servicio de urgencia recogió a Ada. En el veterinario, le hicimos un examen general y una ecografía. La situación era bastante complicada: Ada tenía mucha fiebre y las patitas llenas de líquido, pero lo peor era que uno de los tumores de los que fue operada estaba inflamado e infectado. Esta infección provocaba el aumento de líquidos y la fiebre y, por lo tanto, le impedía moverse y que le doliera todo.

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Ada estaba muy mayor y dolorida. La solución al problema no nos aportaba ningún tipo de esperanza; sólo podríamos darle unos pocos días más de vida, en los cuales ella no podría moverse y tendría muchos dolores y fiebre. La decisión fue muy difícil, por parte de los veterinarios y, sobre todo, por parte nuestra. Ada murió a las 12 en punto de la noche, después de dos horas de lágrimas y despedidas, de un montón de mimos y besos, de chucherías para su viaje al cielo y de agradecimientos por todo lo que nos ha enseñado.

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Ha sido una de las perras más luchadoras que hemos tenido, por no decir que la que más. Siempre quería pasear y venir con nosotros, a pesar de lo mucho que le costaba. Además, a pesar de haber sido maltratada, consiguió coger de nuevo confianza en las personas. Nos ha enseñado que en la vida lo último es siempre la muerte, siempre hay pequeñas gotas de felicidad, incluso en el último instante de vida. Gracias Ada, gracias.

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