23/08/2011

 

Esta vez las noticias son muy, muy tristes. Esta mañana hemos tenido que dormir a nuestra Fibi, a la estrellita de la prote.

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Llevaba unos días muy tristona y bastante pachucha. No quería comer nunca, ni si quiera cosas ricas. Tampoco podía salir de paseo, ya que estaba muy débil y eso la debilitada aún más. Y, lo que es peor, ya no estaba contenta, ni si quiera cuando nos recibía.

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En principio, después de ver que no eran sólo unos días y que no mejoraba, la llevamos a hacer análisis para ver si algo había mejorado. Como se esperaba, Fibi había empeorado. Ningún tratamiento funcionaba, ni para el riñón ni para la leishmania.

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Estábamos desesperados con ella. Lo habíamos intentado todo y no avanzábamos nada. Lo peor era que se lo hacíamos pasar mal a ella, ya que, por ejemplo, la obligábamos a comer con papillas y ella no quería. Además, estos días parecía muy dolorida: iba encogida y no quería moverse nunca. La decisión fue muy, muy dura, pero justa para ella. A pesar de todo lo que ha luchado, no merecía un final tan doloroso y triste.

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El mundo nos demuestra una vez más lo injusto y duro que es. Fibi ha tenido una vida terrible hasta dar con nosotros y, cuando por fin está cerca de su segunda oportunidad, se encuentra con este mar de dolor y tristeza. Además, siempre trató de estar contenta para nosotros: nunca dejó de mover su colita y de trotar a nuestro lado. Siempre tenía una bonita mirada para nosotros, siempre conseguía arrancarnos una sonrisa. Una luchadora y una gran amiga, eso es lo que será siempre en nuestros corazones.

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Queríamos agradeceros la colaboración a todos los que habéis ayudado a que Fibi tuviera el derecho a la vida, aunque su final fuera demasiado temprano. Y queríamos darle un especial agradecimiento a Nuria, su madrina, quien ha puesto todo su corazón en nuestra pequeña, ayudando y estando pendiente de ella a diario, incluso en su complicada situación laboral. Y, por último, gracias a la Clínica Veterinaria Centro León por toda su ayuda y todo su esfuerzo, ya que sin ellos nada habría sido posible. De cualquier forma, somos nosotros los que deberíamos agradecer a Fibi haber estado tan cerca de nuestros corazones y habernos enseñado lo importante que es luchar cada minuto de la vida. Gracias y hasta siempre, pequeña.

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1 comentario:

Anónimo dijo...

El ejemplo nos lo habeis dado vosotros a todos los que queremos a los animales. Mil gracias. Olga.