01/04/2012

 

Hace cosa de un mes recibimos una llamada de Valderrueda, un pueblo a media hora en coche de Sahagún. Una persona de ese pueblo nos contaba como un vecino tenía a sus dos perras totalmente abandonadas. Ese hombre tiene vacas, pero solo va al pueblo cada 4 o 5 días. Las perras andaban solas por el pueblo y sin que nadie las diese de comer. La persona que nos llamó nos envió fotos  en las que Pili (la negra) está preñadísima, a punto de parir y Mili (la marrón) muy desnutrida. La persona que nos llamó había llamado varías veces al seprona y a la guardia civil y nadie le hacía caso. Después de hablar con nosotros, le dijimos que denunciaríamos el caso y que esa persona, mientras tanto, alimentaría a las perras, aunque todo el pueblo ha colaborado en lo de alimentarlas.

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Nos pusimos en contacto con nuestra amiga Miriam, presidenta de Defensa Animal Zamora (DAZ) para que nos ayudase con la denuncia, ya que ella tiene mucha experiencia. Miriam se trasladó al pueblo, vio que todo lo que nos contaban era verdad y las dos asociaciones interpusimos una denuncia acompañada de varios testimonios escritos de varias personas del pueblo, con nombres, apellidos y D.N:I., que aseguraban que las perras eran de este señor.

El seprona se personó en el pueblo y comprobó que las perras no tenía chip. En lugar de preguntar por allí de quien eran las perras, le fueron a preguntar a su supuesto dueño directamente, y claro, este dijo que no eran suyas y a pesar de que las tenía puesto un collar a cada una, que las perras no se separaban de la explotación ganadera de este señor y de una declaración escrita y firmada por varias personas del pueblo diciendo que las perras eran de este señor, creyeron a este individuo y dieron a las perras por abandonadas.

Ante esto, Miriam habló con el ayuntamiento y con el seprona y la guardia civil de la zona para llegar a un acuerdo que consistía en que esas perras iban a ser alimentadas por gente del pueblo hasta que nosotros tuviésemos un hueco para ellas en el albergue y que luego iríamos a recogerlas. Como legalmente ya vimos que no nos iban a dejar hacer más, pues tomamos esta decisión por el bien de las perras.

A los pocos días, gente del pueblo nos informa de que Pili ha parido y que sus cachorros han desaparecido ( alguien los ha hecho desaparecer más bien ) y que a Mili, su supuesto dueño, la ha metido en su explotación ganadera y que la tiene allí atada. Recordad que este hombre solo va al pueblo cada 4 o 5 días. Pili sigue por la calle y es alimentada por gente del pueblo, pero Mili está retenida dentro de la explotación de este señor.

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Miriam volvió a llamar al Seprona una y otra vez. El seprona volvió a la explotación ganadera, comprobó que la perra estaba allí retenida, le informó al hombre de que esa perra la recogeríamos nosotros cuando tuviésemos sitio, el hombre dijo que vale y ahí se quedó la cosa. Ni le obligaron a soltarla ni a nada de nada y siguieron queriendo creer que las perras no eran de él.

Ante la gravedad del asunto y pensando que la vida de Mili podría peligrar, decidimos recoger a Mili de momento ( por aquél entonces se murió nuestro querido Sultán y teníamos un hueco) ya que estamos muy mal de sitio y volver a por Pili cuando hubiese otro hueco.

Miriam volvió a llamar al Seprona varias veces para decirles que queríamos recoger a Mili, pero que cómo hacíamos porque estaba retenida dentro de una propiedad privada. El Seprona nos daba el teléfono de este hombre para que nosotros nos pusiésemos en contacto con él y nos diese la perra. Le explicamos al seprona que pensábamos es que, para que no hubiese problemas, nos acompañasen ellos a recoger a la perra, ya que ese hombre sabía que nosotros le habíamos denunciado y temíamos que pudiese pasar algo, ya que la perra estaba dentro de su propiedad. Al final, y después de que Miriam hablase muchos con ellos, accedieron a acompañarnos. Por supuesto, el día y la hora la puso el supuesto dueño de las perras y el seprona y nosotros nos tuvimos que amoldar a dicho horario ya que, como os hemos dicho, ese hombre solo va a ese pueblo una vez cada 4 o 5 días. Y así, el seprona cobrando y nosotros por amor al arte, nos fuimos a buscar a Mili el pasado domingo 1 de abril a las 12 y media de la mañana.

Cuando llegamos allí, dos agentes del seprona que fueron, todo hay que decirlo, muy amables con nosotros, nos acompañaron a la explotación de este señor. Al llegar allí vimos a Pili la primera que estaba por allí con las vacas. Al ver al hombre, el estado en que tenía a las vascas, la de mierda que allí había, decidimos en ese momento que nos traíamos a las dos perras. Recogimos a Pili y la metimos en el coche. Luego, acompañados por los dos agente y este hombre, entramos dentro de la explotación a por Mili. Allí estaba atada y muerta de miedo. Este hombre la empezó a arrastrar para sacarla de allí, hasta que mi compañero le dijo que no arrastrase a la perra por el suelo y la cogió en brazos. La subimos al coche con Pili y las dos se pusieron muy contentas y se lamían los morretes. Y es que Pili es la madre de Mili y lo sabemos porque la gente del pueblo nos lo contó. También nos contó que Pili ha parido en cada celo y que los cachorros siempre han desaparecido, menos Mili.

Por supuesto, este individuo les quitó los collares que tenían puestos porque eran de él. Es decir, según él, le había puesto collares a dos perras abandonadas que no quería para nada y que, milagrosamente, no se movían de su explotación ganadera y que una de ellas, milagrosamente también, se metió dentro de la explotación y él la ató allí.

El hombre no hacía más que preguntarnos que quién nos había llamado que quería saberlo. Por supuesto le dijimos que jamás le diríamos quien nos había llamado porque así nos aseguramos de que nos seguirán informando en un futuro si hay cualquier otra irregularidad. Aun estando los agentes del seprona delante, se enfadó con nosotros y se produjo una situación muy tensa que, gracias a que estaban allí los agentes, no llegó a más.

Todo esto sucedió delate de los agentes del seprona, que a pesar de ver claramente la situación, por o hablar del estado de las vacas, levantaron acta como que la Albergue Sahagún había recogido dos perras abandonadas del Valderrueda.

Juzgad vosotros mismos.

Ahora ya están en el albergue y no tendrán que preocuparse por nada.

 

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