07/04/2012

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Hoy os traemos una tristísima noticia. Esta tarde una de nuestras pocas casas de acogida ha tenido que vivir una nueva tragedia.

Aún no sabemos qué ocurrió, si estaban jugando y se descontrolaron, o si sencillamente tuvieron una pelea. Jamás lo sabremos. Los chicos se ausentaron de casa apenas dos horas y al volver encontraron a Peco tirado en el suelo y sobre un charco de sangre. Enseguida llamaron de urgencia al veterinario y lo llevaron.

Al principio, Peco estaba en estado de shock, casi sin sangre y congelado. Como sabéis, Peco llegó hacía apenas unos días muy, muy enfermo. Tenía una anemia terrible, una delgadez extrema y problemas en su estómago (úlceras y diarrea con sangre). Con el paso de los días, Peco se había recuperado bastante bien, aunque aún seguía débil. Tras la pelea, o lo que fuera que ocurrió, Peco perdió justo lo que más necesitaba: sangre y fuerza.

Después de casi dos horas dando calor a Peco y haciendo todo lo posible por él, parecía encontrarse mejor. Había recuperado el color, el calor y había vuelto en sí. Antes de irnos, Peco quedó en la camilla moviendo la cola y mirándonos a todos.

Al cabo de poco más de media hora, nos llama la veterinaria de urgencia para darnos la terrible noticia. Peco ya estaba preparado en su cama, con el vendaje en su pata (un pequeño mordisco, en un mal sitio) y con calor y buen humor. Justo en el último vistazo, Peco comenzó a respirar muy fuerte y murió.

Su muerte nos ha dejado petrificados, sumidos en una absoluta tristeza. Uno más que se ha ido, una mala noticia más. Una vida más que nunca tuvo su verdadera oportunidad. Y justo en ese momento en el que volvía a ser un perro de verdad… recuperó parte de su peso y, lo que es más importante, confianza en las personas. Pero el destino no lo quiso así, por alguna razón. Hoy lloramos todos por un alma maltratada más que, por haces del destino, no conocerá el calor de una familia. Perdónanos Peco…

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