27/01/2013


Esta vez os vamos a contar una historia bastante triste que nos hace ver, una vez más, la aún más triste realidad española.

La semana del 8 de Enero de este año encontramos dos perros de caza perdidos o abandonados. Uno de ellos fue recogido enseguida por su dueño, con sus papeles en regla, puesto que sencillamente se había extraviado.

El caso más grave, del día 8, fue el del otro perrito: Sam. Lo encontramos pocos días después y con él os mostramos la cantidad de irregularidades y delitos que se cometen en este país, en esta provincia. Sam pasó, durante sus cuatro años de vida, por nada más que CINCO propietarios, que nosotros sepamos, de los cuales sólo tres lo han tenido a su nombre. Igual que si fuera una mera herramienta más, un coche, una escopeta, un pañuelo… Sam no parecía merecer un verdadero dueño.

Al individuo al que se le “extravió”, curiosamente, tampoco se le había ocurrido poner al animalito a su nombre, y ha sido una locura dar con él. Pero más locura aún ha sido lo que hemos pasado por buscar el bienestar, o por lo menos la regularización, del animal.

Después de más de 20 llamadas, averiguamos que Sam está dado de alta en dos sitios: Cataluña y Jaén, bajo la tutela de personas diferentes. SEPRONA nos ha informado que se trata de una irregularidad o un error, puesto que esto no puede suceder. Lo mejor del asunto es que el supuesto “propietario” de Sam NO es ninguno de estas dos personas, sino que es un tercero al que han puesto al tanto los otros ex-propietarios. Esta persona es de Canalejas, un pueblo cercano a Sahagún, y su comportamiento ha sido vergonzoso: amenazas, insultos y demás ha sido su respuesta ante nuestra petición de que se regularice la situación y propiedad de Sam.

La Guardia Civil y el Seprona están al corriente de lo que ha pasado con estos individuos, incluido su comportamiento rodeando el coche de uno de nuestros voluntarios bajo amenazas hacia él y hacia el propio albergue.

Solo queremos dejar constacia aquí de lo mal que está el sistema de identificación mediante chip al ser por comunidades autónomas, de cómo hay veterinarios que dan de alta un chip sin importarles de donde viene y si tiene otro propietario, de cómo los colegios de veterinarios se lavan las manos y no amonestan a sus colegiados por una mala praxis, de cómo vivimos en la España profunda donde se amenaza e insulta porque se desconoce y se incumple sistemáticamente la Ley de protección animal.

Os preguntaréis que pasó con Sam. Como no tenemos el ánimo de perjudicar a nadie, sino solamente de que se cumpla la normativa vigente, después de consultar con el Seprona, Sam fue entregado al cazador de Canalejas el cual firmó un documento en el que se compromete, en el plazo de 10 días, a tener puesto el chip de Sam a su nombre.

Finalmente, hoy, 27 de Enero, hemos descubierto que sigue sin resolverse la situación de Sam, por lo que procederemos a poner su correspondiente denuncia.

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